Rumanía - Cap. 2, los restos del cine
18 04 2007Salimos de Sighisoara después de desayunar por segunda vez sólo café (seguimos sin encontrar un bar, aparte de los hoteles, donde te den algo para mojar en el café). Ah! No nos olvidaremos de las galletas de chocolate “dejà vu” que nos han acompañado en este viaje, siempre que las volvamos a ver… no las compraremos.
Saschiz ha sido la primera parada, una bonita iglesia sajona fortificada, que parece que tiene… nieve por los tejados? Y las casas de alrededor, no tienen también nieve? Pero no estamos a 20°, cómo va a haber nieve aquí? Entramos y aparcamos delante de una “Post Office“. Joder, tienen los nombres de las tiendas en inglés! Pero esto qué es? Una cabina de teléfonos inglesa! Pero si la nieve no es nieve, es algodón y spray! Están rodando una película? Pues sí, nos responden los autóctonos, unos ingleses han rodado aquí una película, y así han dejado el pueblo. “Hasta un helicóptero trajeron”, nos cuenta el abuelo… En fin, todo el cartón piedra de las casas (todas éstas son de decorado) se ha quedado en el pueblo, todo el algodón de la nieve de coña, y no sabemos cuánto dinero ni por qué lo han hecho, pero han dejado el pueblo hecho un adefesio, con los tejados llenos de spray blanco. El poder del séptimo arte.
Una dura labor de investigación nos ha llevado a… no saber qué película se ha rodado ahora, pero encontrar otra película que se rodó hace unos años en ese pueblo. Cine macabro-cómico, vampiresco y pectoral, protagonizado por la silicónica Elvira (Cassandra Peterson, que anunció hace un año que se presentaba a las presidenciales americanas del 2008…). En el poster se pueden ver dos melones y un hacha. No sé qué da más miedo!

Esta vez parece que no ha sido una de terror, laca y wonderbra, sino algo más bucólico e invernal. Algún día descubriremos la película. Hasta entonces, esperemos que la nieve y el cartón piedra se hayan marchado de Saschiz.
Continuamos viaje, atravesando montañas, pasando de largo por Brasov con una pequeña parada técnica, viendo por la zona algún complejo industrial que quita el sentío por las dimensiones que tiene.
Elegimos pasar la tarde y noche en Sinaia, flor y nata del turismo de esquí rumano. Visitamos antes Predeal, que las guías ponen como “más romántico”, pero que no lo acabamos de ver así, con sus remontes y sus esquiadores dándole al après-ski ya por la mañana. En Sinaia nos cuesta encontrar habitación, es día de mucho turismo, pero al final aparece una pensión. Visitamos el monasterio y disfrutamos del aire y el paisaje de los cárpatos, no nos da tiempo a subir al castillo Peles, que debe merecer la pena pero se nos ha echado la noche encima. Por Sinaia, turismo nacional masivo, grandes hoteles y grandes coches. ¿Quién dijo país pobre?
Así ha sido nuestra primera visita a Rumanía, corta y con poco contacto con rumanos, una pena que no nos hemos podido hacer una idea de lo que piensan y sienten. Volveremos.
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