Barcelona (Europa)
28 02 2007Barcelona es Europa. Un poquito demasiado Europa, la verdad. Queda la sensación de que es EL destino de fin de semana de hordas de jóvenes y mayores de todos los rincones del viejo continente, y un destino obligado de los yanquis veinteañeros que vienen a emborracharse y a drogarse en Europa. Pero además de la presencia de no-barceloneses por todos los rincones a y todas horas, y la musiquilla del inglés, francés, alemán e italiano, Barcelona como ciudad, como ambiente, sigue siendo Europa, a diferencia de otros muchos sitios de España, que todavía no lo son. Recuerda bastante a Amsterdam.
Hemos disfrutado de la hospitalidad de Pablo, que era el objetivo de nuestra visita, y de sus compañeros de piso, Wesley y MariPaz. Un piso fenomenal, orientado a mejorar la forma física de sus habitantes con los 5 pisos de escaleras, pero muy agradable para vivir, al ladito del arco de triunfo. Pablo ha dejado Munich en diciembre, buscando empezar una nueva vida en Barcelona, y todavía nos tiene con la duda del “volverá o no”. Durante este fin de semana hemos visto que no tiene ninguna razón para marcharse de Barcelona, y sí muchas para quedarse, así que esperamos que las razones para quedarse sigan creciendo y confiamos en que sea “nuestro Pablo en bcn” por mucho tiempo.
Gastronómicamente esta visita nos deja un muy buen recuerdo, con los siguientes puntos cumbre:
- El restaurante Arrel del Born y Alex, su encargado, amigo de Pablo, que nos ha hecho ver la luz con unos vinos espectaculares (un Josep Forester, de la Conca de Barberá, que no olvidaremos) y una magnífica cena a base de arroces, en un local con buen diseño y muy bien montado.
- El restaurante Casa Leopoldo, un clásico de Barcelona, gracias a Amalio conocimos este restaurante, donde nos hemos puesto hasta las patas de buena cocina mediterránea. Volveremos. Además, en el Raval, el barrio multicultural de Barcelona, que también es una visita interesante como “excursión antropológica”.
- Carmelitas, al lado del mercado de la boquería, cocina catalana y quizá demasiado turístico, se echaba de menos un servicio más cálido, aunque sólo sea para la gente que quizá algún día vuelva al restaurante, no somos todos guiris. Un problema general de bcn, según hemos oído y olido.
Además de revolotear por las calles de la barceloneta y el gótico con Pablo y conocer a más amigos suyos, hemos tenido un par de encuentros bonitos. Pedro y Marta, juntos en Barcelona desde hace unos meses, muy felices, da gusto verlos. Y un encuentro en Canet de Mar, en casa de “los Increíbles“, con un grupo de locos de los acuarios marinos a los que conocíamos virtualmente por internet y teléfono a través del foro todomarino. Curiosa sensación el conocer físicamente gente a la que has “conocido” virtualmente desde hace algo más de un año, y llamarlos por sus nicknames (encontrarse con alguien y decirle “hola Tarugo” sin haberle visto nunca da un poco de no sé qué…). Gracias por la invitación y la acogida. Como dice Tarugo, “be salt water, my friend”.
Categories : viajes





