Estambul (İstanbul - Constantinopla)- 23-26.03.2006
27 03 2006La definición que da el maestro Serrat del Mediterráneo, ese “de Algeciras a Estambul” que tan corto se escribe y que tanto comprende, nos ha acompañado durante toda la visita a la ciudad que une Europa y Asia. Mediterráneos somos y mediterráneos nos hemos sentido en Estambul. Una ciudad enorme, la capital de uno de los grandes imperios de la humanidad, a la que íbamos con ese miedo a las cosas desmesuradas e inabarcables, pero que pronto se ha hecho pequeña en su grandeza y nos ha envuelto durante 4 días en sus olores a especias, a té, a humo de döner, a pescado y a mar. El mar mediterráneo.
Segunda experiencia con el hospitalityclub, otra vez la misma sensación de buen rollo con las respuestas de gente que nos ofrecía alojarnos en su casa, y otros que no podían pero que se ofrecían para acompañarnos. Esta vez la suerte nos ha llevado a Seyda, una apasionada de la fotografía con mucho mundo e interesantes experiencias (ha vivido un año en India, por ejemplo). Una casa pequeña y muy acogedora, llena de libros, lo que nos ha dado inmediatamente calor, buen rollo y muchos temas de conversación. Y una perra irish setter, Karamel, tan simpática como la dueña.
Nos ha hablado de su interesante y estremecedor trabajo, nada más y nada menos que “preparar” a la gente de Estambul para un terremoto que se espera y que llegará tarde o temprano, en unas zonas de construcción de mala calidad, tratando de prevenir y minimizar el impacto de una catástrofe de ese tipo.
También de la historia de Turquía, de las diferentes regiones, de los kurdos y otros pueblos que forman parte de la cultura turca, unas pinceladas sobre una serie de cosas que no se pueden abarcar en un rato, pero con las cuales nos hemos hecho una imagen del pasado, presente y futuro de un país muy grande y con muchos contrastes.
El contraste más grande puede ser el religioso. Ver un país que oficialmente es aconfesional y en el que hubo una revolución que acabó con un imperio musulmán de 17 siglos, instaurando una república laica donde por ejemplo está prohibido que las mujeres vayan a la escuela o trabajen en sitios públicos con la cabeza cubierta, pero donde hay una gran cantidad de mezquitas (y de qué tamaños!) y se respira un ambiente muy musulmán por muchos sitios.
El partido en el Gobierno, que la prensa occidental ha identificado como “Partido islamista” oficiosamente, al parecer, es como llamar demócrata cristiano al Partido Popular… incorrecto formalmente. Se identifica al partido en el Gobierno como partido islamista porque sus integrantes son musulmanes, pero nada más; el partido y sus políticas no lo son.
Respecto a la incorporación o no en la Unión Europea de Turquía, me quedo con algo que dijo Seyda, y es que a ella le da igual que el país entre o no en la UE, lo que le importa es el camino de reformas que Turquía está ejecutando para poder ser candidato. Es el camino lo que importa, hechos como la eliminación de la pena capital, mayor transparencia en los poderes Ejecutivo y Judicial, gestión moderna del Estado… y no tanto el resultado. Entiende el miedo que despierta en Europa la enorme población turca y que, de entrar en la Unión, tendrían un peso similar al de Alemania.
Por otra parte nos ha llamado mucho la atención lo elevado de los precios: cafés, tés, entradas a monumentos… unos precios abusivos que no sólo son para turistas extranjeros, pero al parecer Estambul es una ciudad muy cara y que no tiene nada que ver con el resto de Turquía (a excepción de Ankara). Al menos los precios de los alquileres se mantienen en unos límites razonables y acorde a los sueldos de la población. En cuanto al alza mundial de los precios en el sector inmobiliario, parece ser que Turquía tampoco se libra y los incrementos se corresponden con lo que conocemos de España. Las hipotecas largas están a la orden del día…
No hemos tenido muy buen tiempo, así que, tal vez por esta razón no hemos sido capaces de descubrir los colores que Estambul debe tener. La ausencia del teleobjetivo también se ha hecho notar y no hay buenas fotos que enseñar…
Otra vez será!
El sábado, Hagia Sofia (pura historia, pero más destrozada y menos espectacular de lo esperado; pesa más el símbolo que lo que tiene dentro). Atardecer desde la Torre Galata (imprescindible) y supercena turca con un menú maratoniano.
El domingo Seyda nos lleva a Asia. Gracias, Seyda, por presentarnos un nuevo continente. Nuestros primeros pasos por Asia, que se ve más cutre que la parte occidental, pasando por la parte “manhattaniana” de Estambul, al final de la parte europea. En la parte asiática cogemos un ferry con destino Büyükada, la mayor de las islas príncipe. Destino dominguero de muchas familias, nos damos una vuelta en carro de caballo (se pueden alquilar bicicletas, en la isla no hay coche). Parece que es una isla habitada por minorías étnicas como judíos y
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